Mostrando entradas con la etiqueta Stalin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Stalin. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de junio de 2008

Última declaración en los Procesos de Moscú (1938)

Nikolai Ivanovich Bukharin

Me parece verosímil pensar que cada uno, de los que estamos ahora sentados en este banquillo de los acusados tenia un extraño desdoblamiento de conciencia, una fe incompleta en su tarea contrarrevolucionaria. No digo que no existiera esta conciencia, sino que estaba incompleta. De ahí esa especie de semiparálisis de la voluntad, esa lentitud de reflejos. Me parece que somos unas personas cuyos reflejos son hasta cierto punto lentos. Esto no proviene de la ausencia de ideas consecuentes, sino de la grandeza objetiva de la edificación socialista. La contradicción entre la aceleración de nuestra degeneración y esa lentitud de reflejos traduce la situación del contrarrevolucionario, o, con más precisión, del contrarrevolucionario que se desenvuelve en el marco de la edificación socialista en progreso. Se crea entonces una doble psicología. Cada uno de nosotros puede comprobarlo en su fuero interno, pero no quiero entregarme aquí a profundos análisis psicológicos.

A veces, yo mismo me entusiasmaba al glorificar en mis escritos la edificación del socialismo; pero poco después cambiaba de actitud debido a mis acciones prácticas de carácter criminal. Se formó en mí lo que, en la filosofía de Hegel, se llama una conciencia desgraciada. Esta conciencia desgraciada difería de la conciencia ordinaria porque era al mismo tiempo una conciencia criminal.

Lo que constituye el poder del Estado proletario no es solamente el haber aplastado a las bandas contrarrevolucionarias, sino también el haber descompuesto interiormente a sus enemigos, el haber desorganizado su voluntad. Esto no ocurre en ningún otro sitio, y no podría existir en ningún país capitalista.

Me parece que, cuando empiezan a manifestarse dudas y vacilaciones en ciertos sectores intelectuales de Occidente y América, a propósito de los procesos que han tenido lugar en la U.R.S.S., es debido, en primer lugar, a que estas personas no tienen en cuenta una diferencia radical: en nuestro país, el adversario, el enemigo, posee al mismo tiempo esa doble conciencia, esa conciencia desdoblada. Y me parece que esto es lo que hay que comprender ante todo.

Si me permito detenerme en estos problemas, es a causa de que yo tenía en el extranjero considerables relaciones entre calificados intelectuales, principalmente con científicos. Y debo explicarles lo que cada pionero sabe en nuestro país, en la U.R.S.S.

A menudo se justifica el arrepentimiento mediante toda una serie de cosas absurdas como, por ejemplo, el polvo del Tíbet, etcétera. En mi caso particular, diré que en la cárcel donde permanecí casi un año, trabajé, estuve ocupado, conservé la lucidez de espíritu. He aquí el mentís práctico a todas las tonterías, a todos los chismes contrarrevolucionarios.

Se habla asimismo de hipnosis. Pero en este proceso he asumido mi defensa jurídica, me he orientado sobre el terreno y he polemizado con el Fiscal. Y cualquier persona, aunque no tenga mucha experiencia en las diferentes especialidades de la medicina, tendrá que reconocer que no ha existido hipnosis.

A menudo se explica el arrepentimiento por un estado de espíritu a lo Dostoievski, por las cualidades físicas del alma (el «alma eslava»). Esto es cierto, por ejemplo, para personajes como Aliocha Karamazov, para los personajes de novelas tales como el Idiota y otros tipos de Dostoievski. Ellos están dispuestos a exclamar en público: «Pegadme, ortodoxos, soy un criminal».

Pero, no es ésta la cuestión. En nuestro país, el «alma eslava» y la psicología de los héroes de Dostoievski son cosas extinguidas desde hace tiempo: pertenecen al pluscuamperfecto. Estos tipos ya no existen en nuestro país, como no sea en los patios de las casas provincianas, ¡o quizá ni ahí! En cambio, esta psicología subsiste en Europa occidental.

Ahora quiero hablar de mí mismo, de los motivos que me llevaron a arrepentirme. Ciertamente, hay que decir que las pruebas de mi culpabilidad juegan también un importante papel. Durante tres meses permanecí encerrado en mis negativas. Después inicié el camino de la confesión. ¿Por qué? El motivo estriba en que, durante mi encarcelamiento, pasé revista a todo mi pasado. En el momento en que uno se pregunta: «Si mueres, ¿en nombre de qué morirás?», aparece de repente y con sorprendente claridad un abismo profundamente oscuro. No había nada por lo que mereciese la pena morir, si pretendía hacerlo sin confesar mis errores. Por el contrario, todos los hechos positivos que resplandecían en la Unión Soviética tomaban proporciones diferentes en mi conciencia. Esto fue lo que en definitiva me desarmó, lo que me obligó a doblar mis rodillas ante el Partido y ante el país. Cuando me pregunto: «Bien, no vas a morir. Si por cualquier milagro quedas con vida, ¿cuál será- entonces tu objetivo? Aislado de todo el mundo, enemigo del pueblo, en una situación que no tiene nada de humana, totalmente alejado de lo que constituye la esencia de la vida ...». Y en seguida recibo la misma contestación a esta pregunta. En estos momentos, ciudadanos jueces, todo personalismo, todo rencor, los restos de irritación, de amor propio y otras muchas cosas caen por sí mismas, todo desaparece. Y cuando llegan a nuestros oídos los ecos de la vasta lucha emprendida por el pueblo soviético, todo esto ejerce su acción, y nos encontramos ante la completa victoria moral de la U.R.S.S. sobre sus adversarios arrodillados. Una casualidad puso en mis manos un libro de la biblioteca de la cárcel, el de Feuchtwanger, donde se hablaba de los procesos de los trotskistas. Me produjo una gran impresión. Pero debo decir que Feuchtwanger no llegó al fondo de la cuestión, se detuvo a mitad de camino. Para él no todo está claro, mientras que en la realidad todo lo está. La historia mundial es un tribunal universal. Los líderes trotskistas han fracasado y han sido arrojados al foso. Es justo. Pero no se puede proceder como lo hace Feuchtwanger, principalmente en lo relativo a Trotsky, cuando lo coloca en el mismo plano que Stalin. En este punto, sus planteamientos son totalmente erróneos, puesto que, en realidad, todo el país está detrás de Stalin. &Eeacute;l es la esperanza del mundo, es el creador. Napoleón dijo en una ocasión: el destino es la política. El destino de Trotsky es la política contrarrevolucionaria.

Voy a acabar pronto. Estoy hablando, quizás, por última vez en mi vida.

Quiero explicar cómo llegué a la necesidad de capitular ante el poder judicial y ante vosotros, ciudadanos jueces. Nos alzamos contra la alegría de la nueva vida, con métodos de lucha completamente criminales. Rechazo la acusación de haber atentado contra la vida de Vladimir Ilich, pero reconozco que mis cómplices de la contrarrevolución, conmigo al frente, intentaron acabar con la obra de Lenin, continuada por Stalin con un éxito prodigioso. La lógica de esta lucha, bajo una capa ideológica, nos hacía descender paso a paso hasta el más oscuro cenagal. Una vez más se ha probado que el abandono de la posición bolchevique señala el paso al bandidismo político contrarrevolucionario. Hoy el bandidismo contrarrevolucionario ha sido aplastado; hemos sido derrotados, nos hemos arrepentido de nuestros horribles crímenes.

En realidad, no se trata de arrepentirse, ni tampoco de mi arrepentimiento. Incluso sin esto, el Tribunal puede dar su veredicto. Las confesiones de los acusados no son obligatorias. La confesión de los acusados es un principio jurídico medieval. Pero se ha producido la derrota interior de las fuerzas contrarrevolucionarias; y hay que ser Trotsky para no rendirse. Mi deber es demostrar aquí que, en el paralelogramo de fuerzas que ha trazado la táctica contrarrevolucionaria, Trotsky ha sido el primer motor del movimiento. Y sus más violentas manifestaciones -el terrorismo, el espionaje, el desmembramiento de la U.R.S.S., el sabotaje- provenían ante todo de esta fuente.

Fuente: http://www.marxists.org


sábado, 10 de mayo de 2008

Tributo y Gloria eterna el Ejército Rojo, Ejercito Proletario

2 de mayo de 1945 El fascismo es aplastado por la Revolución Bolchevique

lunes, 21 de abril de 2008

Veintitrés escalones más abajo

Fuente : Rebelión
26-10-2007
Sobre los muertos del comunismo soviético y los del capitalismo ruso


Víctor Trushkov
Pravda

Traducido del ruso por Josafat S. Comín

En la historia no hay nada ni nadie, salvo las personas, que al actuar entren inevitablemente en relación unas con otras. La gente es el principal recurso de cualquier desarrollo social. Es maravilloso disponer de unas riquezas naturales únicas, pero sólo con el trabajo de la gente se convertirán en riquezas sociales. Es el ABC del marxismo. Y cuando se comienza a hablar sobre valoraciones de los recursos del país, la población es lo que habríamos de tener en cuenta en primer lugar.

La gente astuta y malintencionada que trabaja actualmente en este campo de la historia, ha creado una gran cantidad de mitos y leyendas, que en ocasiones degeneran en auténticas patrañas.

Los detractores profesionales del socialismo y del sistema soviético, son los que más empeño ponen.

Es como si hubiesen organizado una competición entre si, para ver quién de ellos, del modo más indecente e imperdonable, se atreve a inventar un mayor número de “víctimas del Poder Soviético” en los años 30. 60 millones de personas…80 millones…100 millones…se sobreentiende que refiere a población adulta, ante todo hombres. Parece que ni se les pasa por la cabeza, que todas esas fábulas las podría rebatir cualquier chiquillo de 5º de primaria.

La población de la URSS en el año en que se creó el estado unificado ascendía a 136,1 millones de personas. De los cuales, a finales de 1922, 63 millones eran hombres. ¿Qué nos queda si restásemos aunque fuese esos 60 millones de míticas víctimas? ¿Quién luchó entonces en la Gran Guerra Patria? ¿De dónde salieron entonces en una sola República Socialista Federativa Soviética Rusa, 51 millones de hombres en 1939? En total en toda la Unión Soviética había en aquel momento cerca de 93 millones.

Tomemos una comparación más, que siempre rehúsan hacer los antisoviéticos. Me refiero a los tiempos de crecimiento en la RSFSR y en los Estados Unidos de Norteamérica (que era el nombre oficial hasta la Segunda guerra mundial de los actuales EE UU). ¿Por qué de la Federación Rusa y no de toda la Unión Soviética? Porque en los años 30, el territorio de la RSFSR no sufrió variaciones, mientras que en la URSS entraron cuatro nuevas repúblicas –Moldavia, Letonia, Lituania, Estonia,- así como Ucrania occidental y Bielorrusia occidental. En los 13 años, que pasaron entre los censos de población de los años 1926 y 1939, el número de habitantes de la RSFSR creció en un 13,5%. Por cierto, que esto no son datos de la Dirección Central de Estadística de la URSS, cuyas cifras tanto gustan poner en duda los defensores del capitalismo, sino datos que han sido escrupulosamente verificados por los estudiosos del actual Instituto de Investigaciones Científicas de Estadística, dependiente de la Agencia de Estadística de la Federación Rusa (Rosstat).

La población de los EE UU de Norteamérica, que continuaba ascendiendo gracias a los flujos migratorios de Europa y otras partes del mundo, en la década entre 1930 y 1940, creció en un 8%. Son datos muy elocuentes.

Pero volvamos a Rusia. En los años 30 la población aumentó en 13 millones de personas. Comparemos estos datos con el crecimiento poblacional en la Rusia zarista en una época bastante próspera, comparada con la actual, como fue la primera década del s.XX. Durante el periodo comprendido entre 1901 y 1910, la población de Rusia creció en 13,37 millones de personas.

Volvamos al detallado estudio del director del IEC de estadística de la Agencia de Estadística de la Federación Rusa, el profesor Vasili Simchera: “Desarrollo de la Economía en Rusia durante 100 años. Sucesión histórica” (editorial Nauka. 2006). En este trabajo se analiza minuciosamente la dinámica de la cantidad de población durante el s.XX. Son especialmente interesantes los datos sobre el crecimiento anual de la población. Veamos cuales fueron las variaciones que se dieron en el periodo entre la Guerra Civil y la Gran Guerra Patria.

Las consecuencias demográficas de la guerra civil fueron muy perceptibles, incluso en 1923, cuando el crecimiento aún era negativo en un 0,2%. Por el contrario, en los 3 años siguientes, comenzando desde el 24 a 1926 ambos inclusive, se dio un crecimiento record, que alcanzó el 1,9% anual. Después, en los 11 años siguientes, se observó un crecimiento estable de la población.

En la RSFSR, crecía a razón de un 1,1% (algo más de un millón anual). Y de repente, observamos otro repunte. De nuevo, y en el transcurso de tres años, se da un notable crecimiento demográfico, cifrado en un 1,6% anual (1,7 millones al año). Pero presten atención a los años de que estamos hablado: 1938, 1939, 1940.

No, no tengo la menor intención de desmentir, con todo el conjunto de datos estadísticos fiables comprobados y revisados en múltiples ocasiones en el Instituto de investigaciones Científicas de la Agencia de Estadística de la Federación Rusa, el que hubiese represión en la segunda mitad de los años 30. Y por desgracia tuvieron un carácter masivo. Pero rechazo categóricamente la acusación que se hace contra el Partido Comunista Bolchevique y el Poder Soviético, de que se llevase a cabo un genocidio contra su propio pueblo. El mito sobre ese supuesto genocidio es falso de principio a fin. Acusar de ello al Partido Comunista y al Estado Soviético, es una calumnia maligna, como lo demuestra la imparcial estadística.

DURANTE EL s.XX. LA POBLACIÓN DE RUSIA creció en 76,1 millones de personas. Es decir en más de dos veces. Los científicos han calculado, que la población del país hubiera podido multiplicarse por cuatro en relación con 1900. Pero hubo, sobre todo, 3 “fosos demográficos” que lo impidieron.

El primero de ellos está relacionado con la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil. Durante esos años la población se vio reducida en 3,2 millones de personas. El Poder Soviético pudo restituir las pérdidas de las dos guerras en apenas dos años, y ya para 1925 fue superado el pico del periodo prebélico, en cuanto a población se refiere. En total, en los años de la construcción socialista, previos a la 2ª Guerra Mundial, la población de la RSFSR aumentó en 20 millones.

La segunda fosa demográfica profunda, fue “excavada” durante la Gran Guerra Patria. Además hay que tener en cuenta que la guerra seguía causando nuevas víctimas hasta el año 1950, incluido. El número total de población, que no dejaba de descender durante la década de 1941 a 1950, se estima en 8,6 millones. De ellos, a 2,6 millones la muerte los alcanzó con su huesuda mano, en los cinco años que siguieron a la Gran victoria. Recuperar la población a niveles previos a la contienda sólo se pudo en 1955.

La tercera fosa demográfica es posiblemente la más trágica, ya que resulta imposible encontrar justificación. Fue excavada en años de paz. En ese periodo, de acuerdo con las valoraciones comúnmente aceptadas, ya no se llevaba contra nosotros ninguna “guerra fría”. La restauración del capitalismo “fusila” implacablemente a casi un millón de personas al año. Y así lleva haciéndolo 16 años.

Hoy quedan en la Federación Rusa los mismos habitantes que había en 1984 en la RSFSR. En cuanto a niveles de población, hemos vuelto a cifras anteriores al inicio de la Perestroika. ¿Acaso no es esto simbólico? Y amargo, no en menor medida.

23 años borrados del curso demográfico natural de la historia de Rusia. 23 escalones más abajo. ¿Acaso no es suficiente? Es lo mismo que duró el reinado del zar Nicolás II “el Sangriento”, y que trajo como consecuencia la Gran Revolución Socialista de Octubre.

LA PROPAGANDA DE LA RESTAURACIÓN CAPITALISTA se esfuerza en justificar la agonía del país atribuyéndolo al eco demográfico de la guerra. Es cierto que la invasión del fascismo a la Unión Soviética genera ese eco. Pero atribuirle a él el actual genocidio (un genocidio auténtico, no inventado por astutos y mañosos políticos manipuladores) es imposible.

La primera ola del eco demográfico de la Gran Guerra Patria llegó hasta nosotros en la segunda mitad de los años 60, tras dos décadas, desde la Victoria. Entre 1968 y 1971 el crecimiento de la población cayó casi a la mitad y se quedó en el 0,5% anual. Los cuatro años siguientes, ese indicador no pudo pasar del 0,6%. Luego la curva de crecimiento fue nuevamente hacia arriba y se acerco al 1%.

La segunda ola siempre es más débil, menos perceptible. Pero no se puede ignorar. Es cierto, que medio siglo después del comienzo de la Gran Guerra, es decir en los años 1990-1991, el crecimiento de la población en comparación con los años anteriores, se vio reducido a la mitad, bajando hasta un 0,4% anual.

Pero posteriormente comenzó la extinción. Desde 1994 la cifra total de población del país se ha reducido en 6,7 millones de personas. Las perdidas reales fueron 1,5 veces más, ya que hay que tener en cuenta, que en esos años llegaron a la Federación Rusa más de 3,5 millones de personas, provenientes de los “nuevos estados”.

Por consiguiente, la restauración capitalista ha “fusilado” a no menos de 10 millones de rusos. Eso es más, que las perdidas de población que sufrió Rusia entre 1941 y 1950.

SE DEDUCE, QUE EL CAPITALISMO, IMPUESTO AL PAÍS POR LA FUERZA , no es menos inhumano que el fascismo hitleriano. Se está destruyendo sin compasión el principal recurso del país. En consecuencia, para la salvación de Rusia, ese capitalismo inhumano debe ser vencido de una manera tan decidida e implacable, como nuestros padres y abuelos acabaron con el odiado enemigo, ofreciendo al planeta una Gran Victoria.

En esta lucha actual –la guerra es la guerra-, la selección de los medios viene definida por las circunstancias. Una papeleta electoral, si sabemos utilizarla de modo razonable, puede convertirse en leyenda, al igual que las “katiushas”. Siempre y cuando, claro está, que la potencia de fuego de la papeleta sea respaldada por la ofensiva de todo el pueblo trabajador.

Original publicado en la edición 118 del Pravda con fecha 25 de octubre de 2007


--
Publicado por El Verdugo en el Umbral para De regreso a OKTUBRE el 10/28/2007 03:06:00 PM